Cuento y rima de la liebrecita. Actividades para hacer en primavera o Pascua.

Cuento y rima de la liebrecita. Actividades para hacer en primavera o Pascua.

Acaba de llegar la primavera y queda poco para la Pascua. Por eso hoy quiero compartirles una rima y un cuento que como protagonista tienen a la liebre. Este animal es adecuado para trabajar con los niños en ésta época del año por dos razones. Por un lado, quienes vivan en el campo podrán comprobar como es la época en la que no es raro cruzarse con alguna liebre en el camino. Por otro lado, la liebre es símbolo de generosidad y bondad, por tener la característica de sacrificarse por sus compañeras. Cuando un cazador persigue una liebre, otra, si ve a su compañera cansada, la releva, despistando al cazador. Esta es la razón por la cual la liebre es el tradicional símbolo de la Pascua en los países nórdicos. Entre tanto esta tradición ya ha llegado a España y a muchos países de Latinoamérica. En vez de acogerla solo desde el punto de vista comercial, que es como suele llegar, podríamos aprovechar para trabajar los valores de la generosidad y el compartir tal como vienen en el cuento. Con los niños de infantil recomiendo no teorizar sobre el tema. La propia imagen del cuento hará el efecto deseado en el interior del niño sin necesidad de añadir ningún tipo de moralina. Los niños se alegrarán si les contamos el cuento y hacemos la rima durante varias semanas, al menos, de aquí hasta el domingo de Pascua, donde podemos culminar el proceso con una liebre de chocolate.

 

Rima “Las liebrecitas” (Tamara Chubarovsky, DVD Rimas y juegos de dedos)

Dos liebrecitas muy dormiditas

en una madriguera,

en la primavera.

Asoman sus cabezas,

mueven sus orejas,

saltan, saltan por el monte,

y a la noche se esconden.

 

 

 

 “La liebre y la zanahoria” (Tamara Chubarovsky, “Cuentos para ver, oír y sentir, tomo I”)

Cuento para narrar,  representar en teatrillo de mesa o en teatro con niños. Basado en un cuento popular chino.

 

La liebre saltaba contenta por la hierba. Dos zanahorias encontró, pero sólo una se comió. La buena liebre pensó:

—Seguro mi amigo el cervatillo no tiene nada de comer, iré a su casa y la zanahoria le llevaré.

Corre, corre liebrecita no te vayas a enfriar, a la casa del cervatillo muy prontito has de llegar.

[Cantado o recitado]

—¡Toc!, ¡toc! ¡Cervatillo, cervatillo, abre el portoncito!

Pero el cervatillo no contestó y la liebre a su casa volvió. El cervatillo no estaba, porque se había marchado a ver si encontraba algo de comer en los prados. Contento vuelve a casa con una calabaza. Ve la zanahoria y piensa:

—Tal vez mi amiga la zorra, no tiene nada de comer, iré a su casa y la zanahoria le llevaré.

Corre, corre cervatillo no te vayas a enfriar, a la casa de la zorra muy prontito has de llegar.

— ¡Toc!, ¡toc! ¡Zorrita, zorrita, abre la puertita!

Pero la zorra no contestó y el cervatillo a su casa volvió. La zorra no estaba, porque se había marchado a ver si encontraba algo de comer en los prados. Contenta vuelve a casa, con una calabaza. Ve la zanahoria y piensa:

—Tal vez mi amigo el jabalí no tiene nada de comer, iré a su casa y la zanahoria le llevaré.

Corre, corre la zorrita no se vaya a enfriar, que a la casa del jabalí muy prontito ha de llegar.

—-¡Toc!, ¡toc! ¡Jabalí! ¡Jabalí! ¡Sal de ahí! ¡Sal de ahí!

Pero el jabalí no contestó y la zorra a su casa volvió. El jabalí no estaba, porque se había marchado a ver si encontraba algo de comer en los prados. Contento vuelve a casa, con una calabaza. Ve la zanahoria y piensa:

—Tal vez mi amiga la liebre no tiene nada de comer, iré a su casa y la zanahoria le llevaré.

Corre, corre jabalí no te vayas a enfriar, que a la casa de la liebre muy prontito has de llegar.

—¡Toc, toc, liebrecita, liebrecita, abre la puertecita!

La liebre no abría, porque se había quedado profundamente dormida. El jabalí no la quiso despertar, dejó la zanahoria y se fue a casa a descansar. A la mañana siguiente la liebre se despertó y contenta exclamó:

—¡Qué sorpresa, qué sorpresa, la zanahoria otra vez en mi mesa!

¡Ahora sí me la comeré y a la madre tierra y a mis amigos agradeceré!

Y ñac, ñac, ñac, la zanahoria ya no está…

 

 

Tamara Chubarovsky, marzo 2017

Logopeda holística, especialista en desarrollo personal a través de la voz y desarrollo sensomotor y del lenguaje en niños.

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